30 de October del 2016

Violencia obstétrica. Traumas, ansiedad, depresión y problemas psicológicos derivados

La violencia obstétrica y la salud psíquica de la embarazada

Entendemos por violencia obstétrica toda aquella acción u omisión que cause un perjuicio a la mujer por su condición de embarazada o parturienta. En algunos casos este perjuicio puede consistir en impedir que la mujer acceda a la información suficiente para decidir por sí misma y con criterios médicos lo que considere apropiado hacer con su cuerpo.

 

Es, por tanto, un tipo de violencia contra la mujer y como tal puede tener una serie de consecuencias muy perjudiciales en su salud, tanto física como anímica. Además, cualquier daño sobre la salud de la madre afecta directamente al bebé, a todos los niveles.

 

Las mujeres que padecen este tipo de violencia suelen mostrar algunos de los comportamientos y síntomas que indicamos a continuación:

 

  • Depresión durante el embarazo. El trato recibido y la preocupación por el estado del bebé suelen ser una combinación muy dañina para la mujer, quien además, por los cambios hormonales típicos de la gestación, se siente especialmente vulnerable.

 

  • Vergüenza de su condición de embarazada. Parte de la violencia obstétrica puede consistir en burlas hacia la condición de embarazada de la mujer, su aspecto físico por causa del embarazo o incluso burlas hacia el bebé. También es violencia obstétrica si hay burlas porque se ha quedado embarazada en condiciones que en su ámbito social son reprobadas (soltería, adolescencia, etc.). Esto empuja a la mujer a esconder su condición de embarazada todo lo que pueda y a avergonzarse de ella.

 

  • Baja autoestima. Esta obviamente relacionada con los dos puntos anteriores. Ser víctima de violencia siempre afecta a la percepción de uno mismo. La autoestima de las víctimas se resiente porque hay mecanismos psicológicos que nos hacen pensar, aunque sea a nivel subconsciente, que nos merecemos la violencia que recibimos o al menos parte de ella.

 

  • Desconfianza de los médicos. Las víctimas de este tipo de violencia presentan una acusada desconfianza del personal médico, del cual suelen dudar en todo momento. En ocasiones, esto se proyecta incluso del personal que ha tenido un comportamiento ejemplar con ellas.

 

  • Incomodidad en las revisiones ginecológicas. La mujer víctima de violencia obstétrica tiende a sentirse muy vulnerable y desprotegida en las revisiones médicas, donde además siente que se pueden reproducir los actos de violencia que ya ha padecido. Esto la lleva a asistir a las mínimas revisiones posibles e incluso a ocultar malestares o problemas del embarazo para no tener que acudir al médico.

 

 

  • Falta de sueño. Al igual que otros tipos de violencia, el temor a volver a sentirse agredida impide un correcto descanso, lo cual a su vez refuerza el ciclo de ansiedad y malestar.

 

  • Apatía y abulia. Algunas mujeres reaccionan con una sensación de total desinterés, incluso exhibiendo lo poco que les interesa si su embarazo va bien o mal. Evidentemente, es una reacción antinatural que trata de ocultar su impotencia ante lo que está pasando.

 

  • Este tipo de violencia puede prolongarse al posparto. Pero incluso aunque solo hubiera sido desplegada durante el embarazo, las consecuencias duran plazos muy largos, como sucede con otros tipos de violencia contra la mujer. Por eso es frecuente que aparezcan cuadros de depresiones posparto.

 

                              

Las consecuencias psicológicas de la violencia obstétrica son también una serie de síntomas que pueden ayudarnos a detectar por lo que está pasando la mujer embarazada. Muchas de ellas son reacias a denunciar esta situación, ya sea porque sienten que no tendrán apoyo suficiente o porque consideran que se trata de hechos puntuales que no se repetirán. Pero ser conscientes del problema es el primer paso para combatirlo.

 

 

 

Editora. MARÍA JOSÉ MADARNÁS ÁLVAREZ